DÍA 42
365 -Mario Mejía- Día 42 Octubre 16 de 2022, domingo. Me quedé dormido a eso de las 3am. Abrí los ojos tres horas después. Sentía un taco en el pecho. La vorágine de la noche anterior terminó en llanto. Esa mañana, de forma natural, tuvo continuidad, al parecer, porque horas antes estaba demasiado cansado para llorar. Estaba cansado de pensar y de fingir. El llanto cesó y las lágrimas parecieron limpiarme un poco por dentro. Un rato después tomé café negro con Felipe, e hicimos una fugaz recapitulación de la noche anterior. Poco antes del mediodía, previo acuerdo, emprendimos ruta hacia Girardota, un municipio antioqueño al norte del Valle Aburrá. Allí, en una vereda de nombre Manga Arriba, una hermana de mi madre, Cecilia, tenía una casa de campo muy agradable en la que el tío Jorge, hermano de ambas; la dueña de la propiedad y otras dos o tres personas habían pasado la noche. Por mi parte, viajé con mi mamá; Mauricio, hijo de Cecilia; Carolina, mi hermana, y Margarita, también u...