DÍA 39
365
-Mario Mejía-
Día 39
Octubre 13 de 2022, jueves.
Abrí los ojos / 3:30am / Traté de dormir de nuevo / Fue en vano / Salté de la cama / Me duché / Me senté en el balcón del apartamento de mi amiga / Vista de piso nueve / Playlist de "Canciones para astronautas" / Oscuridad / El silencio de la ciudad dormida / Esa ciudad con la que tenía tanto conflicto / Me preguntaba si estaba bien o estaba mal el hecho de menospreciarla cada día un poco más / En ese punto, no sabía si despreciaba a la ciudad en sí, o si aborrecía al Mario Mejía que era cuando la habitaba / Sus aglomeraciones / Sus trancones / Su estruendo / Su asfalto / Su ritmo / Su gente / Sus dinámicas / Su monotonía / Su hipocresía / Su mundo de absurdas apariencias y convenciones / Su falsa sonrisa / Su puñalada por la espalda / Sus palabras vacías / Sus juicios carentes de valor / Sus protocolos / Su "etiqueta" / Su jugo servido en frasco vacío de mermelada con un ridículo pañuelito a cuadros rojos y blancos / Su "mientras más compres, mucho mejor" / Su "mientras más ganes, mejor serás visto", aun si estás podrido por dentro / Su "mira mi auto nuevo" / Su infame "¿ya estás produciendo?" -y si es para otro, mejor- / Sus esclavizantes jornadas laborales aniquilando cualquier voluntad férrea de vivir de manera espontánea y genuina / Su frasesita corporativa de mierda: "pónganse la camiseta", que no tiene una mejor traducción que: "denle a sus parejas, a sus hijos, a sus pasiones y a sus sueños, el segundo lugar que merecen, porque lo primero y sustancial aquí es que no cesen de llenar nuestras arcas a costa de su juventud, de sus familias y de todo lo que debería ser obligada prioridad / Su "lo mejor es que no te pongas a estudiar, pues eso generaría una incompatibilidad horaria con tu papel productivo en la empresa" / Sus reunioncitas familiares y el ponzoñoso y fraudulento despliegue de gratitud inherente a ellas / Sus fervientes religiosos sacando su lengua viperina y tragando "el cuerpo de cristo" en la eucaristía del domingo, para unas horas más tarde despotricar de su vecino / Sus pastores cristianos desangrando la ignorancia de los borregos que pagaban sus camionetas / Su práctica de religiones y políticas cuyos cimientos desconocían, y por tanto, no dimensionaban / Sus tetas y culos de silicona danzando exuberantes, envueltos por vulgares tentáculos del tipo: "ante' tú me pichaba'. Ahora yo picheo. Yo perreo sola" / Su cultura emocional de la mínima expresión / Me hastié de toda esa basura / Me hastié de necesitar lo innecesario y accesorio, estúpidamente normalizado socialmente como imprescindible / Me hastié de su paisaje y de sus maneras / Pensé en cómo sería mi vida cuando saliera de Medellín otra vez, lo más pronto posible / Me excitaba la idea / Quería vivir aislado / Quería ser abrazado por La Tierra / Entendí muchas cosas que viví, pensé, dije y escribí mucho tiempo atrás / En el pasado, algunos de mis conocidos se mofaban porque, después o durante alguna reunión o tertulia, me marchaba sin decir nada a eso de las 2 ó 3amy ascendía caminando y trepando la que siempre conocimos como "La Meseta", una montaña detrás de la cual, a cierta altura, se sitúa el corregimiento de Santa Elena / O porque estando en una finca, tras fumar un poco de marihuana, decidía, sencillamente, aislarme en medio de la noche y perderme en el bosque / Durante ese primer mes en Sapzurro y Capurganá, viví experiencias similares, avanzando hacia lugares retirados, bordeando el mar, o entrando en él, pasada la medianoche / Adentrándome un poco en la selva / Siendo Uno entre el océano, el cielo y la selva, cubierto por el segundo, flotando en el primero y con la tercera detrás / Comprendí que era un llamado que latía en mí desde muy joven / Un llamado de la Tierra para que buscara una mayor, más consciente y plena cercanía con ella, en miras de resolver, en algún punto de mi existencia, ciertos interrogantes que me taladraron el cerebro desde tiempos inmemoriales, y que al fin sentía que iba a poder procesar, inmerso en un contexto geográfico y espiritual idóneo para desarrollar tal propósito / Crucé los dedos y clamé al Universo para que mis planes marcharan como esperaba, pudiendo así permanecer al margen de esa pútrida realidad con la que tenía contacto treinta y ocho días después de haber partido, y que, tan solo a dos de estar de vuelta en la ciudad, ya anhelaba sepultar, si era preciso, al costo de mi propia vida /

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