SUICIDIO EN VIDA
SUICIDIO EN VIDA
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-Mario Mejía-
[...] A menudo me descubría mirando el reloj y esperando que llegara pronto la hora de salida, lo que se volcaba hacia una desalentadora inferencia: desear que el tiempo pasara rápido para que mi horario laboral terminara equivalía a desear que la vida se agotara a raudos pasos, y eso, a su vez, no era otra cosa —alegorizando— que un suicidio en vida. Me parecía observar ese concepto en la amargura que gobernaba el aluvión de semblantes estampados en las ventanillas de vehículos, oficinas, mostradores, escritorios y en las calles que precisaba transitar todas las mañanas entre los lunes y los viernes.

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