DÍA 22
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-Mario Mejía-
Día 22
Septiembre 26 de 2022, lunes.
Almorcé con Ondina e Isabel en un restaurante de la aldea.
Mientras la segunda comía una tilapia sudada, aludió al paradójico hecho de que, hallándonos en plena costa caribe, le sirvieran un pescado de río por el que debió pagar un elevado costo.
Nos pusimos al día con la cuenta y caminamos hasta Playa Piedra.
Como señalé antes, me gustaba la idea de entrar al agua y regresar a la orilla libre de arena.
Ellas, mucho más diestras en la materia, nadaron por largo rato. Por mi parte, permanecí solo el tiempo necesario para refrescarme. Volví a tierra firme y traté de escribir.
No habían transcurrido diez minutos y comenzó a llover, y no es que no agradeciera la precipitación benigna de agua dulce, sino que más bien me advertía cada vez menos tolerante frente al hecho de verme en la obligación de interrumpir mi escritura.
Nos desplazamos pues a un acuario ubicado muy cerca a Tres Soles. Consistía en un quiosco de generosas dimensiones. Entre la parte frontal de la caseta de madera y el mar estaba dispuesto un estanque amplio de forma rectangular, de un ancho equivalente al del quiosco, demarcado por un contundente muro de contención erigido en piedra y cemento. Allí pudimos observar varias especies de peces pequeños y medianos que, a decir verdad, mi ignorancia no me permitió reconocer.
Retomé la escritura y Ondina e Isabel practicaron nuevas posturas de Acro-Yoga sobre el piso de madera, con el vasto océano de fondo.
La primera, experta en el tema, aclaró que tal disciplina está compuesta por una parte solar -energía masculina- orientada a lo acrobático; y una fracción lunar, enfocada a lo meditativo y lo terapéutico -energía femenina-.
Una hora más tarde, la lluvia cedió. Conversamos y los diálogos nos condujeron a un sitio agradable en el que nos sentamos a tomar un café.
Nuestra compañera bióloga y poeta encargó un Capuchino con una adición de Amaretto.
Le encantaba hablar, y Ondina y yo disfrutábamos escucharla.
Apostilló que el segundo, procedente de Saronno, una ciudad al norte de Italia, es un licor dulce, natural, cuya base consiste en el zumo de varias plantas.
Habló, además, sobre el romántico origen del término "Amaretto", asociado a la historia de una joven enamorada que preparó la bebida especialmente para su amado. El segundo decidió que, en vista de que aquella pócima especial no era otra cosa que un auténtico fruto del amor, debía nombrarse con el vocablo italiano en cuestión.
Más tarde, mientras nos dirigíamos a la playa turística -la de arena-, Isabel se mostró emocionada al encontrar una Zamia, un género de plantas de la familia Zamiaceae, botánicamente, cercana a la familia Cicadaceae-. Aclaró que dicho género pertenece a un grupo de plantas de las más antiguas en la Tierra, tanto, que compartieron el planeta con los dinosaurios. No producen flores ni frutos, como sucede con las Angiospermas -plantas florales-, evolutivamente, no han llegado a tal punto. Tratándose de Gimnospermas, son plantas vasculares y espermatofitas, cuyas semillas no se forman en un ovario cerrado, sino que están expuestas.
Proseguimos rumbo al mar y disfrutamos de las aguas tibias y claras propias de ese sector, de cara a un longevo show de destellos cobrizos que sobrevolaban la bóveda celeste, tiñendo el océano con su reflejo ardiente.
Semejante representación me hizo evocar [La República platónica] y su elaborado concepto en torno a la apariencia mutable de las cosas -representada por las sombras proyectadas-; y a la inexorable realidad tras ella -alegorizada por las figuras al interior de la caverna-.

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