DÍA 62

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-Mario Mejía-


Día 62

Noviembre 5 de 2022, sábado.



La noche anterior, Bruno, uno de los perros de Tres Soles, caminó conmigo hasta Finca Iracas. Me acompañó en lo del profe hasta el mediodía del sábado, donde pasé el día, como de costumbre, escribiendo.

Emprendí camino con mi seguidor, pues previamente había acordado con Fercho que me desplazaría a su hostal para tramitar un asunto publicitario que esperábamos nos beneficiara a ambos.

Marco preparó un delicioso risotto que compartimos él, Mar, Fercho y yo, en el pórtico de Tres Soles.

Permanecí escribiendo en lo de Fercho, viendo llover copiosamente durante toda la tarde, frente a un mar vestido de un gris profundo que le confería un semblante lúgubre y encantador a la vez.

Fui al lugar contiguo a Tres Soles en busca de café. De nombre Hector`s House, se trataba de un hostal-café en el que Melissa, una mujer de unos treinta años, muy delgada, baja estatura, rubia, ojos verdes, muy simpática, echó mano de su máquina italiana y me preparó una exquisita bebida amarga que resonaba perfectamente con la tarde lluviosa. Ella y su esposo, Héctor, eran los propietarios del lugar. A Héctor lo había visto tan solo un par de veces antes de mi salida temporal a Medellín, y cuando estuve de vuelta en Capurganá, me enteré de que estaba de viaje.

Melissa me contó que provenía del nordeste de Francia, fronteriza con Alemania. Mencionó —era un patrón cada vez más nítido y repetitivo en los habitantes de la región— su satisfacción frente al hecho de sentir que, paulatinamente, necesitaba menos cosas para vivir.

Conversando con ella sobre algunos peculiares personajes de la aldea, refirió jocosamente que hubo un tiempo en que solían llamar a aquella tierra “Capurgatorio”, obedeciendo a la infinidad de historias que sus pobladores tenían por contar.


Continué escribiendo. La lluvia no cesaba.

Me dio gusto saludar a Piratica, Pati y Lafi, la gatita y dos de las perras de Tres Soles, a las que no veía hacía largo rato.

Conversé con Marco sobre ellas y Blanquito, un perro de mal carácter que propiciaba el conflicto con cualquier cuadrúpedo que transitara delante de sus narices. Antaño golpeado y abandonado, Marco —que, según reportes, adoraba los animales y había rescatado y brindado auxilio a varios perros en Capurganá— lo había adoptado.


A raíz de un escrito previo, surgió un cómico debate virtual con mi amiga Natalia. Habiendo leído una expresión que usé en algún texto, manifestó su discrepancia al respecto. Como me lo había expresado antes de manera más ligera, aseguró que hallaba “entrada en carnes” como una forma sexista de referirse a una mujer, a lo que repuse que, honestamente, me quedaba corto de adjetivos a la hora de tratar de describirlo de otra manera. Sugirió la palabra “voluptuosa”, pero, personalmente, pensaba que tenía una connotación que no se remitía estrictamente a lo físico. Me gustaba la forma en que insistía, mientras reía, en lo poco que le gustaba tal expresión, y pensé entonces en “exuberancia” —sin decírselo a ella— como una posible alternativa. 


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En escritos previos había reportado que la ambientación musical por parte de Fercho tanto en el hostal, como en la pizzería, era de todo mi gusto. Mientras avanzaba en uno de mis escritos, sentado en el pórtico, reprodujo un muy buen track y manifestó su admiración por Richard Ashcroft, un cantante y compositor inglés que, entre 1989 y 2009, fue líder y vocalista de la banda británica de rock alternativo The Verve. 


Esa noche el clima truncó la presentación musical frente a la que tenía mucha expectativa, en vista de la reciente cantidad de turistas en el pueblo.

Sonia —la vallecaucana que conocí la noche anterior— me invitó al hotel en el que se estaba alojando con su familia para tertuliar con ellos. Acepté su propuesta sin vacilar.

Se hospedaban en Luna Escondida, el eco hotel del que Yésica —amiga del círculo Tres Soles— estaba a cargo, en el cual había pasado, atendiendo a su invitación, un par de tardes escribiendo, inspirado por la serenidad silvestre propia de ese lugar.

Fue una comunión especial con la familia Zapata, acompañada de buena conversación, un muy entretenido juego de mesa y música variada.

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