DÍA 198
3 6 5
-Mario Mejía-Día 198
Marzo 21 de 2023, martes.
"Si vas al campo,
no subas por los almendros,
ni cojas nidos,
ni caces pájaros,
ni mates insectos negros.
¡Ay, esa flor, esa flor
que ahora muere entre tus dedos,
sus novecientas hermanas
la están echando de menos!
Si vas al campo,
sé bueno.
¡Échate en la hierba,
canta,
estate quieto!
No deshagas las casas
de los insectos.
Si vas al campo,
sé hombre,
niño pequeño".
—Gloria Fuertes
Leí esas preciosas líneas de la poetisa española Gloria Fuertes mientras esperaba un autobús para movilizarme al centro. Era lo menos que me merecía luego de trabajar más tiempo de lo habitual. La carga laboral de aquella tarde lo atestiguaba. Lo acreditaba mi cuerpo exhausto y un sol más agonizante que de costumbre. Los últimos vestigios de claridad se cernían sobre la montaña, justo ante mi vista, más allá de lo urbanístico. Me hizo ilusión imaginarme allí, echado sobre la hierba, cantando:
“[…] Escapemos… una casa en la colina… sombras de los árboles presenciando la brisa salvaje… ¡Escapa conmigo! No sabrás nada hasta que no estés adentro… Algunos forajidos vivían al lado de un lago… La hija del ministro está enamorada de la serpiente, la cual vive en un pozo al lado de la carretera… ¡Despierta, casi estamos en casa!”.
... de los Doors, quedándome quieto.
El bus desaceleró. Se detuvo. Abrió su puerta.
—Buena noche. —dije al conductor. Respondió con parquedad algo que huyó de mi comprensión. Busqué un asiento. Un fárrago mental acometió / estaba un paso más adelante en mi cometido de llegar a casa / un paso más cerca de descansar / un paso menos antes de leer lo que me viniera en gana / de escribir lo que me viniera en gana / era también un paso más cerca del momento en que recorrería, a la mañana siguiente, esa misma avenida, en un vehículo diferente, en sentido contrario, de camino al sitio de trabajo / el tiempo apremiaba / nuevamente, un ciclo repetitivo, tedioso, interminable / necesitaba algo que me ayudara a hacerlo más llevadero / buscaba un sentido / recordé jirones de una conversación con Tífany / “[…] el tren cesó la marcha. Alguien se arrojó a la vía férrea” / qué valiente, pensé / eso de liberarse no era para cobardes / quien sea que lo hubiera hecho, era poseedor de un temple envidiable / todo iba a estar bien.
--- --- --- --- ---
—Así es la vida del pobre Bowie. —Me escribió Natalia. Adjuntó una fotografía de la pequeña Rebecca. Abrazaba a su nuevo mejor amigo, el pastor alemán. Anteriormente, había relatado cómo su hija menor lo buscaba hasta el cansancio. Jugaba con él hasta el cansancio. Lo abrazaba hasta el cansancio. Un par de días después, en un arranque de euforia, el enorme cachorro la haría rodar accidentalmente por las escaleras. Afortunadamente, la niña no sufriría graves lesiones. Pero me estaba adelantando a los hechos. Me descubrí hablando acerca del futuro. No era válido. ¿Quién lo decía? Tal vez mi editor, si eso llegase a ocurrir.

Comentarios
Publicar un comentario