DÍA 191

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-Mario Mejía-

Día 191
Marzo 14 de 2023, martes.




Salvaba a pie el último tramo de llegada a mi lugar de trabajo. Entretanto, releía en mi dispositivo móvil un fragmento de la novela [El secuestro], 1969 —La disparition— del escritor francés Georges Perec:

"[...] Dominicus C. Butler se despertó de un sueño no muy sereno. Un término estúpido se repitió en él sin que consiguiese comprenderlo del todo: voz, bocón, bocel, o ¿Vocel?, lo que, por conexión, produce un revoltillo, un espeso engrudo: sujetos, locuciones, leitmotivs, dichos, todo un discurso confuso, borrón que se cree entender pero que persiste, imponiendo el molesto torbellino de un hilo veinte veces roto, veinte veces cosido, términos sin nexo donde no se pueden ver ni sus componentes fonéticos, ni su modo escrito, ni su sentido, pero que tejen un flujo, un flujo continuo, sólido, entero: repercusión fuerte, intuición, conocimiento que coge cuerpo en conmovedor estremecimiento, una nube que, de sopetón, contiene un indicio evidente, pero que solo se entrevé un segundo, oscureciéndose..."

Me descubrí atónito ante la dificultad que debió suponer la redacción del [Lipograma] que regía no solo los párrafos que tenía enfrente de mí, sino su novela completa.
Siete días había acudido allí, pero tan absorto me hallaba en mi lectura —que fluctuaba entre dirigir mi mirada a la pantalla de mi teléfono y levantarla para ver por dónde caminaba— que terminé por encontrarme al final de un largo pasaje con un paisaje distinto al habitual después de ingresar por error —todos eran muy parecidos— en una callejuela errada.
Considerándose "falto de imaginación", la vida de escritor de Perec discurrió entre inusuales juegos lingüísticos, y uno de sus grandes retos consistió en hacer de El secuestro un lipograma sin precedentes. Cabe señalar que un lipograma es un texto en el cual se omite sistemáticamente alguna letra del alfabeto. Su grado de dificultad es directamente proporcional a la frecuencia de la letra omitida en el idioma utilizado y a la extensión de dicho texto. En el caso de la versión original de La disparition, Perec suprimió categóricamente la letra "e", quizá la más usada en el francés. En su traducción al español —El Secuestro— fue la letra "a" de la que se prescindió totalmente, la más utilizada en ese idioma.
Su novela fue objeto de aceradas críticas en términos de contenido, pues, como el autor declaraba, la resolución del misterio detectivesco inmerso en su trama pasaba a un segundo plano, cediendo relevancia a la forma y concluyendo de algún modo que el crimen lo cometió el mismo Georges Perec al secuestrar la letra "e" de las doscientas ochenta páginas que componen su excéntrica creación.
Perec, que escribió uno de los ya explicados [Palíndromos], uno de 1247 palabras, fue miembro activo de [OuLiPo] —Ouvroir de littérature potentielle, o Taller de Literatura Potencial—, un grupo de experimentación literaria constituido principalmente por escritores y matemáticos de habla francesa cuyo objetivo era, atendiendo a la premisa de "bloqueo creativo por libertad absoluta", erigir construcciones lingüísticas sometidas a complejas técnicas de escritura limitada como sinalefas, textos monovocálicos —por ejemplo, “Ojo con los Orozco”, del músico argentino León Gieco es una canción monovocálica— y las recién mencionadas.
El tema despertó en mí una curiosidad decidida. Era probable que, como sucedió cuando años atrás descubrí la Décima —que, por su parte, plantea lo que podrían ser limitaciones de índole métrica y rítmica— decidiera bucear en otros retos lingüísticos.
Finalmente, llegué a mi trabajo, donde durante poco más de una semana mi mente bulliciosa solía fragmentarse, volcándose hacia una vorágine de intereses personales que me liberaban, aunque no del encierro físico, sí del intangible, y que pesaban mucho más y estaban puestos más allá que cumplir con las tareas allí asignadas. 

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