DÍA 226
3 6 5
-Mario Mejía-Día 226
Abril 18 de 2023, martes.
Al igual que los martes anteriores, hubo extensión del horario laboral.
Abiertas de par en par las anchas y altas puertas, permitieron el ingreso de un resplandor vespertino de un tono lila, que, reverberando desde la altura encendida, reclamó múltiples miradas perplejas.
Como una hora más tarde, de camino a casa, observé vestigios de aquella acuarela luminosa que contrastaban con el verde arbóreo, acentuado por el alumbrado público. Parecían revelar que el día se resistía a ser devorado por la noche, la misma que un rato después actuó como Celestina de la vorágine urbana, catalizando con su negro manto el fulgor eléctrico de farolas de automóviles, reflectores y avisos luminosos colgados de edificaciones que se alzaban hacia ella.
--- --- --- --- ---
“Una buena novela es cualquier novela que le hace a uno pensar o sentir. Tiene que meter el cuchillo entre junturas del cuero con el que la mayoría de nosotros estamos recubiertos. Tiene que ponernos quizás incómodos, y, ciertamente, alertas. El sentimiento que nos produce no tiene que ser puramente dramático, y, por tanto, propenso a desaparecer en cuanto sabemos cómo termina la historia. Tiene que ser un sentimiento duradero, sobre asuntos que nos importan de una forma u otra. Una buena novela no necesita tener trama; no necesita tener final feliz; no necesita tratar sobre gente simpática o respetable; no necesita ser lo más mínimo como la vida tal y como la conocemos. Tiene que representar alguna convicción por parte del escritor. Tiene que estar escrita de modo que transmita la idea del escritor, ya sea simple o compleja, tan fielmente como sea posible. No tiene que repetir aquello que es falso o trillado simplemente porque al público le resulta fácil mascullar una y otra vez sobre lo falso y lo trillado”.
—Virginia Woolf
Exhausto, me fui a la cama dándole vueltas en mi cabeza a aquella declaración de la anteriormente citada Virginia Woolf.

Comentarios
Publicar un comentario