DÍA 218
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-Mario Mejía-Día 218
Abril 10 de 2023, lunes.
Decidí que era un buen día para movilizarme al trabajo en bicicleta. Salí de casa muy temprano. No estaba exento de que un neumático se pinchara, situación que, por supuesto, podía retrasarme y de paso amargarme el plan en caso de contar con el tiempo justo. La mañana era fresca sin presencia de lluvia, factor que estuvo a mi favor. Auriculares y una buena setlist constituyeron el aderezo perfecto. Siempre se sintió bien la música endulzándome el oído a cada paso, a cada pedalazo.
Finalmente, no hubo pinchazos ni otros percances. Tardé el tiempo preciso para contar con un lapso considerable para refrescarme antes de iniciar la jornada laboral.
Finalizando la tarde, la trayectoria de regreso a casa —revestida de despreocupación al no estar sometida a horarios— tampoco reportó trabas de ninguna índole.
Aquel medio de transporte me permitía observar más de cerca, con mayor detalle, las diversas manifestaciones externas, independientemente de su carácter positivo o negativo. Aquel día no tuve ninguna visión particularmente hermosa. Lo de siempre: cientos de vehículos y sus bocanadas de humo, la cotidiana muchedumbre y demás estelas que hacían parte de la atropellada rutina, y por si eso no fuera poco, un motociclista que, en medio de una acera, hurgaba un grano en su rostro mientras se veía en su espejo retrovisor.
A la dinámica ciclística sobrevenía usualmente una enérgica sensación, patrón que tuvo lugar ese día.
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Me topé con un bello párrafo en el que el filósofo e historiador francés Michel Serres ponía de manifiesto, mediante un acertado ejemplo, el rasgo virtuoso, edificante y transferible inherente a la cultura:
“Si usted tiene un pan y yo tengo un euro, y yo voy y le compro el pan, yo tendré un pan, y usted, un euro, y verá un equilibrio en ese intercambio. Esto es, A tiene un euro y B tiene pan, y a la inversa, B tiene el pan y A el euro. Este es, pues, un equilibrio perfecto.
Ahora bien, si usted tiene un soneto de Verlaine, o el [Teorema de Pitágoras], y yo no tengo nada, y usted me los enseña, al final de ese intercambio yo tendré el soneto y el teorema, pero usted los habrá conservado.
En el primer caso, hay equilibrio: eso es mercancía. En el segundo, hay crecimiento: eso es cultura”.

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