DÍA 212

 3 6 5

-Mario Mejía-

Día 212
Abril 4 de 2023, martes.




Mi tío Fabio me contactó desde la ya mencionada finca en Frontino. Nos dimos un breve saludo y me puso al tanto de un accidente. Adelantaba un trabajo y sufrió una lesión en el dedo índice de su mano derecha. Por lo que pude observar en una fotografía, no lucía nada bien. Pasaría allí un tiempo y esperé no acaecieran más sucesos de ese tipo. Años atrás estuvo a punto de morir en aquellas tierras. Cayó de un árbol en una zona boscosa y considerablemente aislada. Gravemente herido en distintas partes del cuerpo —especialmente en un brazo en el que las consecuencias fueron permanentes—, pasó cerca de cuatro días en el lugar de la contingencia, tirado en el piso, imposibilitado para moverse, bebiendo agua lluvia, siendo picado por hormigas y otros insectos y experimentando febriles delirios a causa de la copiosa pérdida de sangre y el debilitamiento. Finalmente, corrió con la suerte de ser rastreado por un perro cazador que alertó a un grupo de lugareños, recibiendo un auxilio que, aunque tardío, le salvó la vida.
Procuraría estar al tanto de la evolución de su herida.
Le deseé lo mejor.

--- --- --- --- ---

También recibí noticias de Gino Syed. Aparentemente, sus planes de salir de Colombia y continuar con su travesía se vieron truncados. Permanecía en Sapzurro, de donde, según reportó, saldría en el transcurso de esa semana.
Estaba enterado de mi regreso a Medellín —supongo que a través de mis textos, que solía leer—, y me deseó buena fortuna. La necesitaba. Por su parte, era un buen tipo, y esperé todo fluyera satisfactoriamente para él.

--- --- --- --- ---

La cantidad de trabajo ese día fue cuantiosa. Tanto, que la jornada laboral se extendió por cerca de dos horas más.
Llegué a casa tan cansado, que leer o escribir no fueron una opción. Me desagradaba el hecho de que el agotamiento físico y mental entorpeciera el uso que pudiera dar a mi poco tiempo libre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

DÍA 145

DÍA 23

LLAMA LA CONCIENCIA - monólogo