DÍA 247
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-Mario Mejía-Día 247
Mayo 9 de 2023, martes.
Pensaba en lo afortunado que fui durante mi estadía en tierras chocoanas. Eventuales dolores de cabeza, un par de caídas leves mientras sorteaba alguna trocha en bicicleta, úlceras en los pies a causa de la humedad, laceraciones tras impactar con el arrecife, el permanente asedio de los mosquitos... A excepción de la aterradora experiencia de la que por poco no salgo con vida, consideraba lo demás como quebrantos menores.
Hablé de Gino Syed en reiteradas ocasiones. Aunque obstinado y un poco fanático, era un buen tipo, afable, noble y trabajador. Ya había tenido antes noticias que poco lo favorecían. Su cometido de viajar a Panamá y posteriormente continuar su recorrido se veía truncado de manera recurrente.
Mientras permanecí en el golfo supe de un par de casos de malaria —también conocida como paludismo—, una enfermedad infecciosa producida por parásitos Plasmodium y transmitida mayormente por las hembras de mosquitos del género Anopheles, presente en casi todo el mundo. Cada año mataba a miles de personas. Recientemente me enteré del contagio de Gino, a quien la febril afección golpeó agresivamente. Me alegró saber que, aunque la pasó realmente mal, perdió mucho peso y lucía irreconocible, sobrevivió. Esperaba que abrazara un devenir menos adverso.
Como he relatado, los mosquitos eran voraces en aquel territorio. En seis meses sufrí miles de picaduras, y muchas veces el dolor y la comezón se tornaban insoportables, pero en caso de haber sido infectado pude haber vivido una auténtica pesadilla.

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