DÍA 223

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-Mario Mejía-

Día 223
Abril 15 de 2023, sábado.




Cerca de las 9pm me desplazaba a pie hacia uno de los teatros del centro de la ciudad, en cuyo café tendría lugar una presentación musical por parte de Juanes Ramírez, quien no tocaba en vivo en Medellín después de varios años a razón de su estadía en Brasil.
El viento soplaba fuerte golpeándome la cara y recordé que pocos días antes había leído acerca de su nombre dependiendo de su procedencia. Los repasé mentalmente: tramontana, viento del norte; gregario, del noreste; levante, del este; siroco, del sudeste; ostro, del sur; lebeche, del suroeste; poniente, del oeste; mistral, del noroeste. Entretanto, se reproducían en mis audífonos los versos del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer que, tenuemente modificados, hacen parte de la canción “Gitana”, del cantautor español José Manuel Ortega, un flamenco posteriormente adaptado a salsa por el compositor, cantante y trombonista estadunidense de origen puertorriqueño Willie Colón:

“[…] Las palabras son de aire, y van al aire.
Mis lágrimas son agua, y van al mar.
Cuando un amor se muere,
¿sabes, chiquita, adónde va?”

—Gustavo Adolfo Bécquer

Hallaba encantador cómo aquellos versos del posromanticismo hacían eco, más de un siglo después, a través una salsa que mucho antes fue un flamenco.

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El número de Juanes discurrió, a pesar de una lluvia intermitente, calurosa y satisfactoriamente. Disfruté de la velada en compañía de Lina —su hermana— y su esposo Andrés, con quienes no coincidía desde aquella comunión casual en noviembre de 2022, en tierras chocoanas; Vanesa y Katherine, que estuvieron presentes en nuestro último encuentro; Andrea, amiga en común de estas dos, una mujer de veinticinco años, delgada, de cabellos largos, rojizos y ensortijados, de afable actitud; y Lucho, amigo entrañable de Juanes y cómplice de vieja data en materia musical, que intervino en la ejecución de la guitarra durante tres o cuatro interpretaciones.

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