DÍA 80
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-Mario Mejía-
Día 80
Noviembre 23 de 2022, miércoles.
Desde mi primer día en Capurganá, tuve la inmensa fortuna de rodearme de animales preciosos que contaban alguna historia, y a los que, desde una incipiente etapa de mi construcción literaria, decidí que les dedicaría uno de mis textos.
Pocos días antes de redactarlo pensé en escribir una Décima a cada uno de esos seres excepcionales.
El orden de las dedicatorias corresponde, respectivamente, al orden de aparición de cada animalito en la cuadrícula de fotos adjunta.
I. DÉCIMA A LAFI
Creo que a Lafi vi primero.
Con su mirada coqueta,
habitualmente concreta
su devenir placentero.
Metidita en su agujero
muy calladita te acecha,
si te acercas, aprovecha
y consigue tus caricias,
que suponen las delicias
pa’ sentirse satisfecha.
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II. DÉCIMA A PATI
Pati tiene antigüedad,
y se dice que es autista:
es predilecta en mi lista,
no me importa, la verdad.
Perrita celebridad,
es saludable y atlética.
Puede pasar por hermética,
mas es como la estación,
atendiendo a la ocasión
puede ser yerma, o poética.
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III. DÉCIMA A PIRATICA
De su ojo dañadito
surge el nombre de esta gata.
Me saluda con la pata
y yo caigo redondito.
Amo a ese animalito
tierno, noble, pacifista…
Con su tacto me conquista,
suavecito y bonachón.
No recibí un arañón
de esa nena de revista.
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IV. DÉCIMA A LAS “VACAS MARINAS”
Vacas marinas atípicas,
como esta décima esdrújula.
Conozco muy bien su fórmula:
van diez tentativas prácticas.
Sus literarias políticas:
de diez versos eneasílabos.
Más comunes, octosílabos,
datan de las graves décimas.
Las heptasílabas próximas
son agudas, como súcubos.
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V. DÉCIMA A BRUNO
Brunito, mi favorito,
a Iracas se va conmigo.
Mi perruno y fiel amigo
en mi alma ya está inscrito.
Cosmopolita el Brunito,
lo internacionalicé:
a La Miel me desplacé
con su grata compañía.
Un escolta y hábil guía
como él yo nunca hallé.
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VI. DÉCIMA A LA GUAGUA
Ejemplar muy peculiar
esta Guagüita adorable.
Animal más confortable
será difícil hallar.
La podremos encontrar:
sobre las camas, durmiendo;
claro, una almohada usando;
mirando un atardecer;
¿sofá?, no se va a perder:
en confort va liderando.
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VII. DÉCIMA A THEO
Su madre se marchó a España.
Con Enrique se quedó.
Cuando ella regresó,
no le paró la caña.
Y pues bueno, no me extraña,
ya que Kike lo consiente,
siempre de él está pendiente,
se lo lleva a caminar,
y Theo lo aprendió a amar,
por un reflejo inherente.
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VIII. DÉCIMA A CATNOIR
Con Catnoir, de caminada,
nos fuimos el otro día.
Montaña arriba corría,
a toda, como si nada.
Paola estaba encargada
de ella, de Tom y de Luna;
todos ellos, por fortuna,
caminantes avezados,
nadadores consumados,
clasificaron de una.
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IX. DÉCIMA A RITA MAYONESA
Doña Rita Mayonesa,
le dicen "mango chupao",
"mostaneza" la he llamao',
en fin, es una belleza.
Para lo que no hay pereza:
custodia La Gata Negra.
Esa actividad la integra
con perruno modelaje,
exhibiendo su pelaje
uno la mira y se alegra.
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X. DÉCIMA A TOM
Tom, nadador y alpinista,
pequeño, color café;
avezado lo observé
corriendo y pidiendo pista.
Con gran destreza imprevista
trepó con Catnoir, su hermana,
y como a media mañana
llegamos al Aguacate.
Mientras yo nadé hasta un yate
jugó en la playa lejana.
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XI. DÉCIMA A LLAMA
Llamita es una bebé,
rechonchita y destructiva
si uno la carga, es esquiva,
claramente lo observé.
Su décima redacté
recordando sus maneras.
Es muy traviesa, de veras:
presa de la excitación,
no perderá la ocasión
de morder donde no esperas.
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XII. DÉCIMA A LUNA
De Luna puedo decir:
me intimidó su mirada,
pero eso quedó en nada,
luego lo pude inferir.
No fue fácil predecir
su introductorio semblante:
amarillo avasallante
en esos ojos profundos
que de algún infierno oriundos
amedrentan al instante.
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XIII. DÉCIMA A EROS
El gato de mi vecina,
Stephanny, la caleña,
en desplazarme se empeña
de mi modesta oficina.
El minino se empecina
—juntos en el corredor—,
es su objetivo mayor
de la sillita quitarme,
ciertamente, demostrarme
quién es el dueño y señor.
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XIV. DÉCIMA A MERLÍN
El Merlín casi se nos va.
Larga recuperación.
Presa de su condición,
no salía de un sofá.
Pero ¡sobrevivirá!,
¡al fin se recuperó!,
mejor semblante adquirió,
retomó su caminar,
redimió su acicalar,
mejor dicho, ¡se salvó!
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XV. DÉCIMA A BLANQUITO
De muy mal temperamento,
de este Blanquito hablaré.
Para comenzar diré:
de otros perros, el tormento.
Uno lo ve muy contento,
echado, relajadito,
pero aparece un perrito
y se le mete el demonio,
le ocasiona algún oprobio
y se arma el mierderito.
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XVI. DÉCIMA A MARQUESA, PERSEO Y PACO
Paco, Perseo y Marquesa,
con estos tres tengo historia:
pilares de mi memoria,
en un pastel, la cereza.
Paco: gordura y pereza.
Marquesa: la timidez.
Perseo: ¡uy!, la algidez:
de Michelle quiso escapar
cuando se iban a trastear.
Lo halló por enésima vez.
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Años atrás, gracias a un documental del ya aludido Jorge Drexler, conocí la Décima, y desde un primer momento se constituyó como mi decisiva introducción a la escritura de estructuras rítmicas.
Me obsesioné con ellas, fueron para mí un hallazgo fascinante. Analicé su configuración, empecé a interiorizarla y di rienda suelta a mi frenesí creativo —hasta ese momento enmarcado totalmente en la prosa—, que comenzó a discurrir regido por patrones métricos y rítmicos propios de la figura en cuestión, y, posteriormente, del soneto.
El 30 de agosto de 2022, en un chat grupal con mi familia materna, tocábamos el tema de la Décima.
Uno de mis primos, Esteban Sánchez, me preguntó cómo se construía una.
Habiendo compartido previamente a los miembros del grupo digital una Décima que dediqué a mi antiguo compañero —Esteban Arroyave—, respondiendo a una que él me escribió, opté por usarla como un eficaz y oportuno ejemplo.
Le expliqué a mis familiares que de no cumplirse una sola de las reglas que traté de desarrollar de la manera más prolija que pude, la Décima perdía su legitimidad literaria.
Para empezar, aclaré que el nombre de tal figura obedecía al hecho de componerse de diez versos, es decir, diez renglones, que simbolicé con diez letras:
A B C D E F G H I J
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Aclaré que el patrón rítmico siempre es:
[ ADE ] - [ BC ] - [ FGJ ] - [ HI ]
... o sea, los versos tienen que rimar así:
1 - 4 - 5
2 - 3
6 - 7 - 10
8 – 9
La regla métrica se debe cumplir rigurosamente, y, como dije, usé como ejemplo la décima dedicada a mi antiguo compañero:
DÉCIMA A ESTEBAN ARROYAVE
Se quebraron mis cadenas
y quisiera decretar,
como pa’ estar a la par,
tus éxitos por docenas.
Hoy recuerdo las escenas
—no a los lolos, las más cómicas—,
esas carcajadas cósmicas
que de vuestras ocurrencias
naturales consecuencias
son mis remembranzas clásicas.
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Procuré ser lo más meticuloso posible al sustentar el asunto métrico:
Verso 1: termina en "cadenas".
La última palabra de este verso tiene su acento en la penúltima sílaba. Es una palabra grave, por lo tanto, el verso tiene que contar ocho silabas.
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Verso 2: termina en "decretar".
La última palabra de este verso tiene su acento en la última sílaba. Es aguda, por lo tanto, el verso debe contar siete silabas.
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Verso 3: termina en la palabra "par".
La última palabra de este verso es monosílaba, por lo tanto, el verso puede contar siete u ocho sílabas, ni más ni menos.
En este caso, suma siete.
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Verso 4: termina en "docenas".
La última palabra en este verso tiene su acento en la penúltima sílaba. Es una palabra grave, y, por lo tanto, el verso tiene que contar ocho silabas.
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Verso 5: termina en "escenas".
La última palabra de este verso tiene su acento en la penúltima sílaba. Es grave, por lo tanto, el verso debe contar ocho silabas.
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Verso 6: termina en "cómicas".
La última palabra en este verso tiene su acento en la antepenúltima sílaba. Es esdrújula, por lo tanto, el verso debe contar nueve silabas.
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Verso 7: termina en "cósmicas".
La última palabra de este verso tiene su acento en la antepenúltima sílaba. Es una palabra esdrújula, así que el verso tiene que contar nueve silabas.
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Verso 8: termina en la palabra "ocurrencias".
En este verso la última palabra tiene su acento en la penúltima sílaba. Es grave, es decir, el verso debe contar ocho silabas.
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Verso 9: termina en "consecuencias".
La última palabra en este verso tiene su acento en la penúltima sílaba. Es grave y por lo tanto el verso cuenta ocho silabas.
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Verso 10: termina en "clásicas".
La última palabra del verso tiene su acento en la antepenúltima sílaba. Es esdrújula, por lo tanto, el verso cuenta nueve silabas.
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Otro asunto relevante. Existen dos tipos de rima, la consonante y la asonante.
* La rima es consonante cuando coincide la última sílaba completa de las palabras que están rimando.
Ejemplo: sacrificio - orificio.
En la sílaba "cio" coinciden tanto las consonantes como la vocal que está contenida en ella (en este caso, la última sílaba contiene dos vocales, la "i" y la "o").
La rima consonante es impecable y redunda en pulcritud rítmica.
El español Joaquín Sabina —al que aludí en textos previos— es un maestro de las rimas consonantes, por mencionar solo un ejemplo.
* Rima asonante: tan solo coincide la vocal —o vocales— contenida en la última sílaba de las palabras que están rimando.
Ejemplo: estás - capaz.
En las sílabas "tás" —en “estás”— y "paz" —en “capaz”— tan solo coincide su vocal, en este caso puntual, la letra "a".
La rima asonante es válida, pero se le confiere menos valor.
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Hecha esa claridad estructural de la Décima, y apelando al interés que mi primo Esteban exhibió, lo exhorté, ya con el recurso teórico a la mano, a escribirlas.

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