DÍA 91
3 6 5
-Mario Mejía-
Día 91
Diciembre 4 de 2022, domingo.
Esa mañana me topé accidentalmente con un artículo que llamó mi atención. Hablaba del [Triángulo de Penrose], un objeto considerado geométricamente imposible creado en el año 1934 por el artista sueco Oscar Reutersvärd. Fue redescubierto y popularizado en la década de los 50’s por Roger Penrose, un matemático, físico y polémico filósofo británico que hizo aportes determinantes a la teoría de la relatividad general y a la cosmología —del griego κοσμολογία, es una rama de la astronomía que se dedica a estudiar el universo en conjunto y su origen—, que denominó el triángulo —que tomó su nombre— como “imposibilidad en su forma más pura”.
El triángulo pareciera ser un objeto sólido, consistente en tres lados de sección cuadrada que al unirse forman ángulos rectos, es decir, de 90 grados. Dicha combinación no es sustentada por ninguna figura tridimensional en un espacio euclídeo ordinario, o sea, que atiende a los principios del padre de la geometría, el matemático y geómetra griego Euclides.
Leí que existen objetos tridimensionales sólidos que vistos desde un ángulo específico lucen como triángulos de Penrose.
--- --- --- --- ---
En una conversación con Natalia, llegamos al tema de la multifuncionalidad. Mi amiga arguyó:
“[…] sí, es cierto, las mujeres pueden enfocarse en varias cosas a la vez mejor que los hombres. Creo que tiene que ver con la cuestión de la maternidad, de cuidar a un bebé. No estoy muy empapada en psicología de evolución, pero creo que va por ese lado. De cualquier manera, sea hombre o mujer, cuando se trata de un asunto de alta relevancia que se está aprendiendo, por lo general el cerebro tiene que deshacerse de algo, relegar una cosa para aprender una nueva. Eso sucede con asuntos de demasiada importancia. Por ejemplo, cuando históricamente pasan cosas de mucha significancia —pandemias, guerras, etc—, comúnmente están acompañadas de acontecimientos menos impactantes. Frente a ellos, hacemos un proceso de “unlearn”, de desaprender esos eventos accesorios, atribuyéndoles menor importancia con el fin de dar más espacio al cerebro para capturar aquel acaecimiento cuya carga emocional es más decisiva, es decir, siempre prima ese suceso central. Eso ocurre generalmente en nuestro cerebro”.
Implicó en nuestra plática otra anotación interesante:
“[…] hace poco escuché un podcast de una politóloga que hablaba de un suceso en los 1940, una insurrección de un grupo radical de ultraderecha. Los rebeldes intentaron tomar el poder aquí, en Estados Unidos. Ese acontecimiento tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial, la mayor conflagración bélica de la historia, acaecida entre los años 1939 y 1945, de tal magnitud, que la mayoría de países del mundo se vieron involucradas en una polarización dual: [Los aliados] y [Las potencias del Eje]. La analista política exponía cómo tal evento no era recordado por la gente, ni los historiadores hablan de ello, dado que la guerra absorbió absolutamente todo.
Ciertamente, fue un acontecimiento importante, pero nuestro cerebro realiza un proceso mental en el que esas cosas que tienen tanta carga emocional —en este caso la Segunda Guerra Mundial— «ocupan todo el espacio»”.
Concluida esa disertación psicológica, me contó que la pequeña Sarah iba a tomar clases de banjo, un instrumento musical de origen africano de cuatro, cinco, seis o diez cuerdas, consistente en un aro de madera circular de unos 35cm de diámetro, cubierto por un parche de plástico o piel que hace las veces de una tapa de guitarra.
Un día antes habían visitado una academia musical en miras de empezar a darle forma a esa noble inclinación artística, y esa noticia, honestamente, regocijó mi alma.
--- --- --- --- ---
Pasé ese final de la tarde, y parte de la noche, con Sonia y Diana Zapata, las dos hermanas vallecaucanas que conocí unas semanas antes en Tres Soles durante y después del concierto que ofrecí una noche de viernes.

Comentarios
Publicar un comentario